FISIOPATOLOGÍA DE LA NEUMONIA:

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FISIOPATOLOGÍA DE LA NEUMONIA:

Existe una condensación originada por la ocupación de los espacios alveolares con exudado aquí el intercambio gaseoso no puede llevarse a cabo en las áreas condensadas y la sangre se desvía alrededor de los alvéolos no funcionales. Dependiendo de la cantidad de tejido afectado puede aparecer hipoxemia. Con frecuencia la neumonía puede ser causada por una aspiración de materiales infectados a los bronquios dístales y alvéolos.


Ciertas personas son especialmente susceptibles como aquellas personas cuyos mecanismos de defensa respiratorios están dañadas o alteradas como pacientes con: (Gripe, Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Traqueotomía, además aquellos que han sido anestesiados recientemente, también en personas que padecen una enfermedad que afecta a la respuesta de los anticuerpos ( pacientes con mioma múltiple) sin embargo en alcohólicos es donde existe mayor peligro de aspiración. Por otra parte la neumonía nosocomial ( adquirida en el hospital) es una causa de morbilidad y mortalidad importante.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS:

1. Fiebre, escalofríos y sudoración.

2. Tos productiva, con expectoración mucosa, amarillenta, Y purulenta… (según el microorganismo causante). Aunque en algunos casos se presenta tos seca.

3. Dolor torácico, dolor de cabeza, musculares y articulares. Falta de apetito, debilidad y malestar general.

4. Disnea (en algunos casos /Taquipnea) Crepitantes a la auscultación pulmonar en el área afectada.

COMPLICACIONES:

Fallo respiratorio (o cardio-respiratorio) agudo.

EXAMENES DE LABORATORIO Y COMPLEMENTARIOS:

1.Radiografía de tórax

 

2.Gram. y cultivo de esputo para buscar el organismo causante de los síntomas

Los empiemas o abscesos pulmonares son complicaciones de la neumonía poco frecuentes, pero graves y ocurren cuando se forman cavidades de pus alrededor o dentro del pulmón.

Gasometría arterial para verificar qué tan bien se está oxigenando la sangre.

TC de tórax

Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones

Pruebas Invasivas: Se puede proceder a la realización de una broncoscopia para determinar la patogenía y recoger de muestras de tejido pulmonar.

TRATAMIENTO MEDICO:

1. Si se trata de un caso de infección bacteriana, es con antibióticos; sin embargo, si la neumonía es causada por un virus, los antibióticos no son efectivos. En algunos casos, es difícil distinguir entre neumonía bacteriana y viral, de tal manera que se pueden prescribir antibióticos, además con la ayuda de esteroides.

2. Terapia respiratoria (palmo-percusión) y nebulizaciones.

3. Consumir mucho líquido para ayudar a aflojar las secreciones y sacar la flema.

4. Controlar la fiebre con antipiréticos ( no usar aspirinas en niños)

Que es la Neumonia:

La neumonía, pneumonía o pulmonía es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que consiste en la infección de los espacios alveolares de los pulmones.1 La neumonía puede afectar a un lóbulo pulmonar completo (neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). La neumonía hace que el tejido que forma los pulmones se vea enrojecido, hinchado y se torne doloroso. Muchos pacientes con neumonía son tratados por médicos de cabecera y no ingresan en los hospitales. La Neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o Extrahospitalaria es la que se adquiere fuera de los hospitales, mientras que la Neumonía nosocomial (NN) es la que se adquiere durante la estancia hospitalaria después de las 48 horas del ingreso del paciente por otra causa.

La neumonía puede ser una enfermedad grave si no se detecta a tiempo y puede llegar a ser mortal, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmunodeprimidos. En particular los pacientes de sida contraen frecuentemente la neumonía por Pneumocystis. Las personas con fibrosis quística tienen también un alto riesgo de padecer neumonía debido a que continuamente se acumula fluido en sus pulmones.

Clasificación

Las neumonías puede clasificarse:

En función del agente casual: neumocóccica, neumonía estafilocócica, neumonía por Klebsiella, por Legionella, entre otros. Se trata de una clasificación poco operativa desde el punto de vista clínico.

Por el tipo de afectación anatomopatológica: neumonía lobar, neumonía multifocal, neumonía necrotizante (absceso pulmonar) y neumonía intersticial.

Las clasificaciones más importantes se hacen en

Función del huésped:

Neumonías en pacientes inmunocompetentes.

Neumonías en pacientes inmunodeprimidos.

Función del ámbito de adquisición:

Adquiridas en la comunidad (o extra-hospitalarias). Las más típicas son la neumonía neumocóccica, la neumonía por Mycoplasma y la neumonía por Chlamydia. Se da en 3-5 adultos por 1.000/año con una mortalidad entre 5-15%.

Neumonías hospitalarias o nosocomiales. Presentan mayor mortalidad que la neumonía adquirida en la comunidad. En el hospital se da la conjunción de una población con alteración de los mecanismos de defensas, junto a la existencia de unos gérmenes muy resistentes a los antibióticos, lo que crea dificultades en el tratamiento de la infección.

Clasificación pronóstica

Existen dos clasificaciones pronósticas de la neumonía o pulmonía:

Clasificación de Fine (pneumonia severity index o PSI).

Clasificación FALTA.

Se puede prevenir?

Las vacunas que se administran sistemáticamente a la población infantil ayudan a prevenir algunos tipos de neumonía y otras infecciones. Si padeces una enfermedad crónica, como la anemia falciforme, es posible que además te hayan puesto otras vacunas y/o te hayan administrado antibióticos preventivos para impedir que contraigas una neumonía en otras infecciones provocadas por bacterias. Las personas que tienen enfermedades que afectan al sistema inmunológico (como la diabetes, la infección por el VIH -virus de la inmunodeficiencia humana- o el cáncer), las que tienen 65 años o más y las que pertenecen a otros grupos de riesgo deberían ponerse la vacuna contra el neumococo.

Las personas con problemas en el sistema inmunológico también pueden tomar antibióticos para prevenir la neumonía provocada por aquellos microorganismos a los que son especialmente susceptibles. En algunos casos se utilizan medicamentos antivirales para prevenir la neumonía vírica o bien reducir sus efectos.

También es recomendable ponerse la vacuna antigripal puesto que la neumonía suele ser una complicación de la gripe. Al estar provocada por gérmenes contagiosos, una buena forma de prevenir la neumonía es manteniéndose alejado de aquellas personas que tengan neumonía u otra infección de las vías respiratorias. No compartas vasos, platos ni cubiertos, lávate frecuentemente las manos con agua caliente y jabón y evita tocar pañuelos usados.

También puedes mantenerte fuerte y sano, lo que hará más difícil que contraigas enfermedades que pueden desembocar en una neumonía, siguiendo una dieta equilibrada y saludable, (haciendo ejercicio físico regularmente), descansando lo suficiente y no fumando.

¿Cuánto dura?

El período de incubación, es decir, el tiempo transcurrido entre la exposición al germen que provoca la infección y la aparición de los síntomas, depende de muchos factores, sobre todo del tipo de neumonía.

Por ejemplo, en la neumonía provocada por el virus de la gripe, los afectados pueden presentar síntomas solo 12 horas después de exponerse al virus o hasta tres días después. Sin embargo, en la neumonía caminante, los afectados pueden no presentar ningún síntoma hasta dos o tres semanas después de infectarse.

La mayoría de neumonías se curan en una o dos semanas, aunque a veces la tos residual puede durar varias semanas más. En los casos más graves, se puede necesitar más tiempo para recuperarse por completo.

¿Cuándo se debe llamar al médico?

Si crees que podrías tener neumonía, díselo a uno de tus padres o a otro adulto y asegúrate de pedir hora con el médico. Presta especial atención a tu respiración: si te duele el pecho o se te ponen azules o morados los labios, deberías ir inmediatamente a la consulta de tu médico o al servicio de Urgencias de un hospital.

¿Cómo se trata la neumonía?

Cuando un médico sospecha que un paciente suyo puede tener neumonía, lo explorará y es posible que le mande una radiografía de tórax (otra forma de decir pecho) y un análisis de sangre. Por lo general, a las personas con neumonía bacteriana o atípica les recetan antibióticos para que se los tomen en casa. El médico también les recomendará guardar reposo y beber abundante líquido.

Algunas personas con neumonía tienen que ser hospitalizadas —por lo general, los bebés, los niños pequeños y las personas de más de 65 años. De todos modos, también puede ser recomendable ingresar en un hospital a un adolescente afectado de neumonía si:

ya tenía problemas inmunológicos previamente está muy deshidratado o vomita mucho, rechazando los líquidos y la medicación oral (por boca)     ha tenido neumonía de forma recurrente     tiene la piel pálida, azulada o amoratada, lo que indica que le falta oxígeno.

Cuando se tiene que hospitalizar a una persona con neumonía, su tratamiento puede incluir antibióticos por vía intravenosa (es decir, administrados mediante una aguja insertada en una vena) y ayuda respiratoria (tratamientos y/o dispositivos que le ayudan a respirar).

Los medicamentos antivirales aprobados para adultos y adolescentes pueden reducir la gravedad de las infecciones gripales si se toman durante el primer día o los dos primeros días que siguen a la aparición de los síntomas. Si has estado expuesto al virus de la gripe y empiezas a tener síntomas de neumonía, llama al médico.

¿Qué puedo hacer para encontrarme mejor?

Si el médico te receta algún medicamento, sigue al pie de la letra las indicaciones que te dé.

Tal vez te encuentres mejor si utilizas un humidificador, que incrementa el grado de humedad del aire y reduce la irritación pulmonar. Asegúrate de beber abundante líquido, sobre todo si tienes fiebre. En tal caso, también puedes preguntarle al médico si puedes tomar medicamentos de venta sin receta médica, como el paracetamol o el ibuprofeno, para bajar la fiebre. Pero no tomes ningún medicamento sin consultarlo antes con tu médico —por ejemplo, un medicamento antitusivo (para inhibir la tos) puede impedir que los pulmones se limpien de mucosidades.

Y, por último, asegúrate de descanar mucho. Es un buen momento para dormir a pierna suelta, ver la tele, leer y estar acostado. Si tratas bien a tu cuerpo, este se recuperará pronto y podrás volver a hacer vida normal.

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