Penetración del capital extranjero en Venezuela

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
Escrito por Editor Visto: 18059
Share

Penetración del capital extranjero en Venezuela


"Venezuela políticamente independien­te heredaba el orden de relaciones de la es­tructura económica y social de la Colonia. Entre tales, destacábase la vigencia del sis­tema de tenencia de la tierra en sus for­mas y relaciones latifundarias que repre­sentaban intereses conjuntos de viejos y nuevos propietarios. Los latifundios des­poblados construían riquezas yacente. Otro rasgo o fragmento desprendido de la es­tructura colonial fue la permanencia de la esclavitud — cuya extinción formal fue de­cretada a mediados del siglo XIX— como relación de explotación que, erigía sobre el trato bestial era negada económicamen­te en los frutos de su rendimiento. El de-cho üe propiedad sobre la mano de obra esclava no fue infringido sino constitucio­nalmente reconocido y también indemni­zado cuando, más por razones políticas que sociales.

A estas sobrevivencias coloniales se añadían nuevos elementos que impedían el desarrollo y desembargaban la sobera­nía económica del país. El comercio y otras actividades terciarias comenzaban a desenvolverse bajo el impulso del capital extranjero. El capital llegaba procelosa­mente del viejo continente, pero no para dar forma nacional a los recursos propios de esta tierra, sino para extraer réditos y beneficios que luego transferían a Europa en cantidades cada vez mayores. Así se es­tablecieron en Venezuela casas y agencias comerciales (Boulton, Biohm, etc.) vincu­lados a intereses europeos y dedicadas a actividades financieras, crediticias y de co­rretaje. A través de las citadas casas ocu­rría un proceso de traslación de plusvalía territoriales hacia Inglaterra, Alemania y Francia. A esta situación se agregaba la vigencia de la Ley del 10 de abril de 1834. Aquella Ley favorecía, con la no fijación del tipo de interés de capital, el auge de actividades especulativas que realizaban predominantemente comerciantes y pres­tamistas extranjeros.

Iniciada ya la segunda mitad del siglo XIX la economía venezolana se encontra­ba en situación de franco estancamiento. Las guerras civiles, con sus borrascas y desvastaciones, acumulaban pobreza mien­tras las masas desposeídas ni siquiera te­nían la seguridad de su pobreza. País importador de bienes manufacturados y ex­portador de productos primarios de orden agrícola, padecía con frecuencia los efec­tos de una balanza comercial desfavorable. En medio de aquella situación, estalla en 1859, la Guerra Federal o Guerra Larga:

cinco años de lucha armada. Contienda prolongada que, entre triunfos y derrotas compartidos, agregaba mayores calami­dades a la vida económica y social del país. El movimiento federalista, alzado en ar­mas contra el gobierno de Julián Castro y los intereses de la oligarquía por él repre­sentados fue una explosión popular que le imprimía un contenido social a la guerra con la incorporación de masas campesinas que luchaban por el reparto de tierras y la eliminación de la clase de grandes ya pro­pietarios rurales.

Era aquel en esencia, un movimiento agrario —con conciencia no cabalmente organizada— que perseguía cambios revo­lucionarios en las relaciones y formas de tenencia de la tierra. Las masas campesi­nas casi ignoraban todo, pero bien sabían que su miseria derivaba de sus explotado­res. Su caudillo, Ezequiel Zamora, proclamaba la igualdad social, el reparto de las tierras entre los hombres del campo, la abolición de los privilegios de clase. El zamorismo, en tanto que conciencia o reac­ción social contra el orden tradicional, enarbolaba la bandera de la cuestión agra­ria en la lucha por la liquidación del latifundismo y la transformación del régimen de propiedad territorial existente. Tras el derrumbamiento del régimen oligárquico surgió la Federación. Pero ésta carecía de fuerza para integrar sus postulados fun­damentales en un cuadro de realizaciones orgánicas.

A la herencia colonial se añadía la ma­la administración de la etapa republicana. Esta había transcurrido entre gobiernos que, por inestabilidad y desorganización administrativa, se alternaban entre la ti­ranía, el nepotismo, las irrupciones fre­cuentes de violencia armada, el falso cons­titucionalismo. La estructura económico-social del país, ya culminada la Guerra Federal, permanecía igual, sin alteraciones sustantivas: subsistía el predominio de las relaciones latifundistas de producción y sus formas señoriales de dominación que trataban el desarrollo de las fuerzas pro­ductivas; persistía el mismo orden de di­ferenciación social. En cierto modo había -aumentado la población rural en condicio­nes serviles de explotación.

La situación política que siguió a la Guerra Federal se caracterizó por la in­fluencia determinante de los caudillos mi­litares. Antonio Guzmán Blanco, llamado el autócrata civilizador, redujo la violencia sacrificando la libertad, organizó la admi­nistración pública sin suprimir los privile­gios, pretendió romper los vínculos con el pasado sin transformar el régimen de propiedad territorial vigente. Su política económica estuvo orientada a estimular tanto las inversiones extranjeras —espe­cialmente inglesas y alemanas— en la cons­trucción de obras de infraestructura (fe­rrocarriles, caminos, puertos), como las actividades productivas fundamentalmen­te destinadas al comercio exterior (mate­rias primas de origen agrícola y animal).

Con el gobierno de Guzmán, particu­larmente, se iniciaba el desarrollo "hacia afuera" de la economía venezolana. Avan­zada la segunda mitad del siglo XIX, Ve­nezuela era ya —no obstante su estanca­miento relativo— un país con movimiento comercial inscrito entre las fronteras de la expansión económica de Europa. La economía nacional se orientaba entonces hacia las actividades de producción esti­muladas desde afuera por las exigencias de la expansión capitalista europea. Venezue­la debía concentrar los recursos disponi­bles —inversiones extranjeras y naciona­les— en la producción de materias primas requeridas como insumes básicos en los centros capitalistas industriales. Como país de economía, tradicional, Venezuela no podía sino dirigir sus energías produc­tivas hacia el desarrollo del sector prima­rio de exportación —fundamentalmente actividades agropecuarias— y obtener bie­nes industriales con los ingresos del inter­cambio exterior.

A fines del siglo XIX, Venezuela man­tenía inalterable su condición de país importador de bienes industriales y exporta­dor de productos primarios de origen agrícola (café, cacao). A partir de 1875 las in­versiones extranjeras se concentraban pre­dominantemente en obras infraestructura-les. El financiamiento de las obras públicas (como la construcción del ferrocarril Ca­racas-Valencia) sólo pudo garantizarse me­diante la contratación de empréstitos in­ternacionales que aumentaron gravosa­mente el endeudamiento externo del país.

Al finalizar el siglo pasado, el país se encontraba abrumado. La legislación vi­gente no establecía límites a los excesos del capital extranjero como tampoco con­sagraba defensa contra los abusos de la clase explotadora. Al abatimiento social se sumaban las querellas políticas, las am­biciones de poder, los desenfrenos de la fuerza. Fue por esto que Cipriano Castro, tras rápidas victorias sobre los ejércitos gubernamentales, pudo asumir la Presiden­cia del país a fines de 1899.

Cipriano Castro poco había hecho por impulsar el desarrollo de las fuerzas pro­ductivas y librar al país del marasmo en que se encontraba a raíz de la última gue­rra de usurpación. Consorcios petroleros extranjeros realizaban sus primeras inver­siones en actividades de exploración y prospección. Antes de culminar la prime­ra década de este siglo, Juan Gómez ya ha­bía sucedido en la Presidencia de la Repú­blica a Cipriano Castro: continuaba con aquél la danza de las concesiones petrole­ras. El imperialismo yanqui, con estrate­gia de moderna conquista, adquirió luego con Gómez los privilegios y las ventajas económicas que no obtuvo con Cipriano Castro.

El país no había dejado de ser colonial y ya comenzaba a ser moderno. El capital extranjero orientado hacia las actividades extractivas solicitaba, además de nuevas y mayores concesiones petroleras, un orden sin hostilidades y un régimen de orden. Pero Gómez no entendía el orden sin la

abolición de las libertades democráticas. Desde el ascenso de Gómez al poder hasta 1916, la economía venezolana mantuvo una balanza comercial discretamente fa­vorable.

En 1917 los consorcios extranjeros —ingleses y norteamericanos— iniciaron la explotación comercial de los hidrocar­buros en Venezuela. En aquel mismo año, casi al término de la Primera Guerra Mun­dial, la mitad de la producción petrolera fue destinada a la exportación. Comenzaba entonces la era del petróleo con su carga de conflictos y perturbaciones. Las reper­cusiones de la explotación petrolera fueron inmediatas y sensibles. El primer rasgo de transformación de la estructura económi­ca del país localizábase en la composición del comercio exterior: el petróleo pasó a constituir la mayor parte de las exporta­ciones mientras el café y el cacao decli­naban paulatinamente su participación en las mismas: mientras el valor de las expor­taciones petroleras aumentó de Bs. 2 millo­nes en 1917 a Bs. 649 millones en 1935, el valor conjunto de las exportaciones de ca­fé y cacao disminuyó de Bs. 67, millones en aquel año a Bs. 37,6 millones en este otro. En veinte años el país había cambia­do los parámetros naturales de su econo­mía: de país rural o esencialmente agra­rio se había convertido en país fundamen­talmente petrolero. Pero la explotación del petróleo por consorcios extranjeros pro­dujo, a cambio de un desarrollo aparente o ficticio, una dependencia mayor, una mediatización más profunda del país.

Mientras más avanzaba la penetra­ción extranjera y más aumentaba la explo­tación de la riqueza subyacente, mayor era la concentración del poder político en la persona del déspota. Mientras más poder político centralizaba Gómez, más aumenta­ba la concentración de la propiedad terri­torial agraria en Venezuela. Parte de los ingresos derivados de la explotación pe­trolera fluía al Fisco Nacional como pago de impuestos regulares y ocasionales. Con el aumento de la. producción de hidrocar­buros aumentaba la capacidad fiscal del Estado venezolano. Pero ésta no se tradu­jo en inversiones que transformase la es­tructura de la economía conforme a obje­tivos preciosos de desarrollo, sino princi­palmente en gastos burocráticos y contrac­tuales que más enriquecían a los usufruc­tuarios políticos del régimen.

La demanda de fuerza de trabajo en la industria petrolera y en la construcción de obras públicas realizadas por el Esta­do, determinó un desplazamiento de la ma­no de obra campesina hacia los centros petroleros y urbanos. No se detuvo en aquellos años el éxodo rural que redujo la fuerza de trabajo en el campo cuando pre­cisamente la producción agropecuaria, se encontraba en situación difícil y precaria.

A raíz de la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, la estructura económica de Venezuela se había tomado interior­mente más diferenciada: habían aumenta­do considerablemente la producción y las inversiones foráneas en el sector petrole­ro: se había dilatado la miseria en el cam­po mientras crecía el latifundismo. El tor­bellino del petróleo había enriquecido a la clase opulenta al mismo tiempo que em­pobrecido al hombre de la Venezuela rural. El ritmo de la explotación del petróleo re­sultó desde entonces incontenible, a la vez que las actividades agropecuarias se man­tuvieron en relativo estancamiento".

 

Inversión extranjera

La inversión extranjera directa implica un grado importante de influencia por parte del inversor en la gestión de la empresa residente en el otro país. Esta inversión se refiere tanto a la transacción inicial entre ambas entidades como a todas las transacciones subsiguientes entre estas entidades y sus filiales extranjeras, tanto si están constituidas en sociedades de capital como si no.

En algunos casos, la inversión extranjera se extiende más allá de las empresas; las ventajas brindadas a la inversión extranjera permiten el control político sobre sociedades con gran desigualdad social. En estos casos las elites locales están asociadas a las elites extranjeras para mantener sus privilegios internos. Estas últimas ceden el control de los recursos estratégicos. Las ganancias de la inversión extranjera, son principalmente exportadas o retenidas en consumo suntuario de las elites locales, pero a la vez se traducen en gastos militares que permitan contener una explosión social.

Imperialismo

 

El imperialismo para pretender colocarse por encima de otros Estados o comunidades. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias, principalmente europeas, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial; y más específicamente, incluso con el nombre Era del Imperialismo, utilizado por la historiografía, al periodo que va de 1871 a 1919, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios, principalmente con el llamado reparto de África. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism, a study, de Hobson,El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin. Hay que mencionar que, imperialismo y colonización, son términos parecidos pero no iguales, ya que pueden ser confundidos, y tomarse como sinónimos. Desde una perspectiva marxista el imperialismo no es un periodo acabado de la historia, ni tampoco una forma extinguida de dominación política, sino la forma por la cual la propiedad del capital se concentra en unos países "centrales". Los países "periféricos" (en politología también se emplea la nomenclatura "norte-sur") sufren de este modo la explotación de los primeros. El trabajo y los recursos naturales se concentran en los países periféricos pero no su "gestión" ni, por ende, el consumo.

 

 

 

Share

Comentarios   

+1 #2 ñato 06-02-2014 19:07
ta buena.....;*
0 #1 cesar 22-01-2013 15:02
sera q por casulidad en este tema no me podran pasar lo q es la "situacion de venezuela del paronama presidencial"

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

visitor stats