Prevención de Sífilis

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Prevención de Sífilis: La manera más segura para evitar contraer una ITS, como la sífilis, es abstenerse del contacto sexual o tener una relación estable y mutuamente monógama con una pareja que se haya hecho las pruebas y que se sabe que no tiene ninguna infección.

Abstenerse de consumir alcohol y drogas puede también ayudar a evitar la transmisión de la sífilis, ya que estas actividades pueden llevar a una conducta sexual peligrosa.

Es importante que las parejas sexuales hablen entre ellas sobre si tienen el VIH o si en el pasado han tenido otras ITS, de manera que puedan tomar acciones preventivas.

Las enfermedades genitales ulcerosas, como la sífilis, pueden aparecer tanto en áreas genitales masculinas como femeninas que no estuvieron cubiertas durante la relación sexual. El uso correcto y habitual de los condones de látex puede reducir el riesgo de contraer sífilis, herpes genitales y chancros, solamente si el área infectada o el área de posible contacto se encuentra cubierta.

Tratamiento: La penicilina es el tratamiento de elección de la sífilis y en pacientes alérgicos se puede usar la tetraciclina o la doxiciclina. Las dosis y duración del tratamiento dependen de la etapa en que se encuentre la enfermedad.

Las embarazadas no pueden recibir tetraciclina ni doxiciclina y si tienen historia de reacción alérgica a la penicilina se deben someter a una desensibilización a la penicilina.

Los bebés que nazcan con esta enfermedad deberán recibir tratamiento diario con penicilina durante diez días.

Para el seguimiento se debe realizar el VDRL cuantitativo mensual, si se encuentra un aumento en los títulos de más de 4 veces del valor inicial, se debe volver a realizar el tratamiento.

Para el tratamiento de la sífilis congénita en el neonato se recomienda penicilina cristalina. Se debe recordar que si se pierde más de un día de tratamiento se debe reiniciar el curso completo.

Efectos psicológicos: La sífilis no sólo se puede considerar una enfermedad mortal si no es tratada a tiempo, sino que puede ocasionar lesiones tan importantes en varias partes del organismo que pueden hacer la vida miserable del afectado y las personas que lo rodean. Sobre todo por las lesiones neurológicas, que pueden ocasionar demencia.

Las lesiones oculares pueden llevar a la ceguera y las lesiones cardiovasculares y de las extremidades pueden limitar la actividad física de la persona. Las lesiones de piel pueden ser severas y destructivas y obligan a la persona a ocultarse de apariciones en público.

Debido a que la persona puede transmitir la enfermedad en ausencia de síntomas, es un problema importante para los servicios proveedores de salud de la comunidad.

Las manifestaciones más frecuentes de la sífilis congénita son:

crecimiento del hígado y el bazo (hepatoesplenomegalia), tinción amarillenta de piel, mucosas y conjuntivas (ictericia), alteraciones oseas, petequias o lesiones purpúricas de la piel, crecimiento ganglionar (linfadenopatías), retención de líquidos (hidropesía), inflamación de la mucosa nasal (rinitis), neumonía, miocarditis, nefrosis y pseudoparálisis.

Es importante destacar que las madres que han tenido sífilis durante el embarazo y sus niños sífilis congénita, tienen aumento del riesgo de tener nuevos niños con sífilis congénita en embarazos subsiguientes.

Prevención de la gonorrea: A la hora de prevenir la gonorrea debemos tener en cuenta que hay que actuar a dos niveles: controlando la resistencia a los antibióticos de amplio espectro (tratan muchos tipos diferentes de bacterias, incluso de familias o grupos distintos); y el control sobre la propia transmisión de la bacteria.

  • Prevención del contagio de la gonorrea mediante el uso de preservativo en las relaciones sexuales.
  • Cuando un afectado es conocedor de padecer la gonorrea es imprescindible que comunique la situación a sus parejas sexuales para que éstas comprueben si han sido contagiadas y puedan tratarse y a la vez evitar la propagación de la bacteria a otras parejas.
  • No tener relaciones sexuales hasta que se haya concluido el tratamiento a seguir para curarse por completo de la gonorrea.
  • Si sientes síntomas genitales como ardor o irritación al orinar, secrecciones o úlceras consulta con tu médico por si se tratara de una enfermedad de transmisión sexual.
  • Vigilancia de las autoridades sanitarias de los países en los que la gonorrea es un problema de salud importante, para detectar la aparición de las resistencias.
  • Los profesionales sanitarios deberán estar al día de los tratamientos que fallan, para no prescribirlos, impidiendo así que pueda facilitarse la multi-resistencia (o la resistencia cruzada, es decir, cuando la resistencia de una bacteria a un antibiótico le permite ser resistente o mostrar menos sensibilidad a otro/s tratamiento/s).

Actualmente, la OMS tiene un programa de vigilancia para la gonorrea (GASP, por sus siglas en inglés), que busca implantar estas medidas y otras muchas con la mayor efectividad posible.

Tratamiento: Es importante recibir el tratamiento para la gonorrea rápidamente. La infección raramente se cura sin tratamiento. Aquellos que demoran el inicio del tratamiento aumentan el riesgo de complicaciones y éstas pueden llevar a problemas de salud más graves. Además una persona infectada puede transmitir la infección a otras personas.

Antibióticos

La Gonorrea se trata con una dosis simple de antibióticos, generalmente uno de los siguientes:

  • A menudo se receta el magnesio IM del Ceftriaxone 500mg con el acithromycin 1 g ingerido por vía oral como píldoras. Ambos se dan en una única dosis.
  • Cefixime – una dosis oral única de magnesio (400mg).
  • Magnesio de Cefotaxime (500mg) como IM la inyección o cefoxitin 2 g IM como de dósis simple más el probenecid 1 g oral.
  • Espectinomicina - 2 g intramuscular (IM) como de dósis simple.
  • Cefpodoxime se puede administrar por via oral en una de única dosis de 200mg de magnesio.
  • Magnesio de Ciprofloxacín 500mg por via oral como magnesio de dósis única o del ofloxacín 400mg por vía oral como dósis única en los pacientes que han respondido a los antibióticos anteriores.

Tratamiento VPH: Independientemente de que un buen tratamiento del cérvix previene el desarrollo del cáncer lo cual debe ser primer objetivo del médico; si se destruye la zona de transformación que presenta células inmaduras con riesgo oncogénico alto para que en su lugar regeneren células maduras con poco riesgo oncogénico. Es importante conocer los tratamientos para eliminar la infección como un segundo objetivo y de esa forma evitar las auto reinfecciones o reinfecciones por la pareja, asi como tener la posibilidad de no contagiar a nuevos compañeros sexuales.

¿Que debo saber para tomar la desición del tipo de tratamiento a utilizar?

En el momento de tomar una decisión se debe considerar:

La tasa de éxito que tiene cada tratamiento tomando en cuenta el índice de recurrencia

  • Los riesgos de efectos secundarios (sensibilidad, etc.) de cada tratamiento
  • Futuro en la capacidad de procreación (fertilidad) con el tratamiento.
  • Conocer el grado de preparación del especialista que aplicará el tratamiento, para que domine correctamente los equipos y tenga la experiencia de tratar todas las zonas afectadas a una profundidad adecuada.

Prevención VPH: Hay muchas formas en que una persona puede reducir su probabilidad de contraer el virus del papiloma humano o VPH:

  • Las vacunas pueden proteger a hombres y mujeres contra casi todos los tipos comunes de VPH que pueden causar enfermedad y cáncer.

    Estas vacunas se administran en tres inyecciones. Es importante recibir las tres dosis para contar con la mejor protección. Las vacunas son más eficaces cuando se dan a los 11 o 12 años de edad.
     
    • Niñas y mujeres: Existen dos vacunas (Cervarix y Gardasil) para proteger a las mujeres contra los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino.  Una de estas vacunas (Gardasil), también protege contra la mayoría de las verrugas genitales.  Gardasil también ha demostrado proteger contra los cánceres de ano, de vagina y de vulva.

      Ambas vacunas están recomendadas para niñas de 11 a 12 años de edad y para niñas y mujeres de 13 a 26 años que no hayan recibido ninguna dosis o que no hayan completado la serie cuando eran más pequeñas.

      Las vacunas también se pueden administrar a niñas a partir de los 9 años de edad. Se recomienda que, en lo posible, las tres dosis de la vacuna sean de la misma marca. 

 

 

 

 

 

 

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