VIDA Y OBRAS DE PABLO NERUDA

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VIDA Y OBRAS DE PABLO NERUDA


Contexto Histórico

 En el año 1920 fue una época de mucha agitación y muchos cambios para Neruda donde el poeta comienza su relación política en su vida por lo que participo en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile donde fue uno de los principales protagonistas. Por ello la política fue quedando como una de sus grandes inquietudes por lo que Neruda le nace una sensibilidad social donde solo años mas tarde concretara por ello esta inquietud produjo que tuviera un cambio que afecto su vida, sus obras y visión de mundo.

 En España en el año 1936, cuando  comenzó la Guerra Civil  Pablo Neruda desempeñaba un carga de cónsul de Chile en Barcelona  sin embargo esto no hacia cambiar sus poesías hasta que al desatarse la Guerra Civil Española le produjo un vuelco total en sus obras ya que desde ese momento sus poesías tenían un determinado sentido a la política por lo que tomaron partido por medio del poema “explico algunas cosas” que muestra el brusco vuelco en el poeta.

En consecuencia de los sucesos de España, Neruda comenzó un largo camino en la política que no solo fortaleció su poesía del sentido social presente en muchos textos, sino que a asumir tareas en el Senado de la República a partir del año 1945, año donde Neruda fue elegido senador por Tarapacá y Antofagasta  e en  el que ingresó al partido comunista de Chile. Luego de tres años más tardes cuando Gabriel Gonzáles Videla Promulgo la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que declaro ilegal al Partido Comunista, Neruda comenzó a vivir en la clandestinidad hasta que logro salir del país, al que solo  pudo volver en 1952.

Población desempleada de los primeros semestres de los años 2000 al 2002:

La referencia a la agudización de la crisis económica venezolana y a su naturaleza histórico-estructural, es hoy un lugar común que debe sortear los intentos por profundizar en sus causas, a objeto de lograr un conocimiento más acabado y científico en lo atinente a su persistencia y complejidad.

Dicha crisis, que abarca diversos ámbitos y cuya entera caracterización excede los objetivos del presente trabajo, es producto del agotamiento de un modelo de desarrollo económico rentístico-petrolero, del complejo replanteamiento de las relaciones de poder entre el Estado, el capital y el resto de los actores sociales, así como a la difícil concreción de la estabilidad política y la independencia institucional que en la dialéctica histórica venezolana, determinan en buena medida la naturaleza, funcionamiento y estructura del Poder Público en Venezuela.

El clima de ingobernabilidad y de ausencia de consensos que ha marcado el conjunto de reformas políticas, legales e institucionales iniciadas a partir de 1998 con el ascenso al poder de Hugo Chávez Frías, y la promulgación de un nuevo Texto Constitucional en 1999, producto de una Asamblea Nacional Constituyente, han signado indudablemente el clima económico y el desempeño de los principales indicadores macroeconómicos y microsociales de la estructura productiva nacional, independientemente de la evaluación que pueda realizarse sobre la gestión gubernamental del Presidente Hugo Chávez.

En el contexto de un distanciamiento entre el liderazgo empresarial del país y el Poder Ejecutivo, y de la poca continuidad de la política económica oficial, el escenario económico venezolano exhibe un proceso de descapitalización progresiva, desinversión y contracción generalizada de la producción en sus distintos sectores y ramas de actividad.

El aumento en las cifras de desempleo, (16,7% para el primer trimestre de 2004 en Lara) junto al cierre de empresas y a la creciente precarización del trabajo y de las relaciones laborales, ocasionadas por el proceso de Globalización económica y el agotamiento del modelo de desarrollo económico venezolano, constituyen algunos de los factores que han impulsado a miles de personas a buscar nuevas formas de ganarse la vida. Y es aquí cuando se hace evidente un aumento de la presencia en el escenario económico nacional de la denominada economía informal, cuyas cifras abarcan ya más de la mitad de la población económicamente activa, según diversas fuentes: 56% (Datanálisis) y 50% (España).

 

De acuerdo a cifras oficiales aportadas recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo alcanzó para el mes de Junio de 2003 el 18,4% de una fuerza laboral estimada de 11,9 millones de personas.

Para este organismo durante ese mes, el 46,3% de los venezolanos que trabajaron lo hicieron en el sector formal, es decir, en empresas de cinco o más personas del área pública o privada, por lo que para ese lapso, el ente citado estima que el 53,7% de los trabajadores obtuvieron ingresos en el sector informal de la economía, evidenciando cierta similitud con las estimaciones no oficiales comentadas anteriormente.

En el ámbito del estado Lara y de acuerdo a cifras obtenidas con proyecciones poblacionales basadas en los resultados del XII censo de población y vivienda de 1990, con una población de la entidad estimada en 1.588.011 personas, el sector formal concentraba para el segundo semestre del año 2000 el 42,4% de la población de 15 años y más ocupada, mientras que el sector informal representaba el 57,6% del total.

Aun cuando no se poseen las cifras oficiales y definitivas del último censo realizado en el país (año 2001), haciendo uso de las estimaciones y cifras aportadas por firmas privadas, se evidencia que la economía informal en el estado Lara, cercana casi al 60%, rebasa lo que serían las cifras referidas al país, aproximadamente un 50-55% de la población económicamente activa.

Ahora bien, más allá de las conceptualizaciones y visiones teóricas e ideológicas existentes alrededor de la economía informal y su creciente presencia en relación a un disminuido sector formal o moderno del aparato productivo, junto a la irrupción de los llamados “buhoneros” en las aceras y vías céntricas de las principales ciudades del país como manifestación más palpable más no exclusiva de la informalidad, se ha convertido en un fenómeno complejo cuyas implicaciones superan los límites superficiales de lo laboral o lo económico para hundirse en raíces causales que atenderían a aspectos como la naturaleza de la intervención estatal en la economía, las características y problemas estructurales del tejido productivo nacional y a la cultura e instituciones de la sociedad venezolana.

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